Ese volante fue manejado por la estupidez, no por el chofer.
Karma dijo: “permiso, yo conduzco ahora.”
Cuando tu GPS es el ego, el destino siempre es el hospital.
Ese choque fue más predecible que un spoiler de telenovela.
Los frenos gritaron, pero nadie los escuchó.
Esto no es “Rápido y Furioso”, es “Tonto y Doloroso”.
Ese auto se creyó invencible… hasta que besó el guardarraíl.
La estupidez siempre viaja en el asiento del conductor.
Se inscribió en la escuela de manejo del karma y aprobó en un segundo.
Spoiler: la carretera nunca tiene piedad.