Ese coche no frenó… se teletransportó al desastre.
El karma aquí no toca la puerta, llega a 120 km/h.
Cuando tu ego pesa más que tu auto, el choque es gratis.
Ese tipo confundió la pista con una ruleta rusa.
El pavimento siempre gana, sin importar el modelo del coche.
Se ahorró la gasolina… porque la grúa lo lleva gratis.
Ese auto voló tan alto que hasta Elon Musk lo quiere de cohete.
El karma no tiene prisa, pero sí tiene muy buen timing.
Darwin diciendo: “Un ejemplar menos, gracias.”
Spoiler: el cinturón de seguridad nunca pierde la paciencia.