Cuando la ira pisa el acelerador, el arrepentimiento llega en segundos.
Ese claxon era más un “prepárate para el desastre” que otra cosa.
Cambio de carril épico… directo al karma.
No es road rage, es autodestrucción en HD.
Airbags: los héroes silenciosos de la estupidez.
El ego condujo, la lógica se quedó en casa.
Karma instantáneo no necesita aviso previo.
Cada choque grita: “ignorar las reglas tiene precio”.
Creyeron ganar la carretera… la física dijo “no”.
Si los accidentes fueran arte, estos serían obras maestras del desastre.