Cuando la ira conduce, el karma acelera.
Ese claxon era más un aviso de desastre que otra cosa.
Cambio de carril nivel: desastre épico.
No es conducción agresiva, es autodestrucción profesional.
Airbags: los héroes que siempre llegan tarde pero llegan.
El ego pisó el acelerador, la lógica se quedó dormida.
Karma instantáneo: directo, sin devoluciones.
Cada choque grita: “ignorar las reglas no paga”.
Ellos pensaban que ganaban la carretera… perdió la física.
Si los accidentes fueran arte, estos serían Picasso.