Algunos nacieron con el “modo dios” activado.
Nivel de suerte: imposible de medir.
Un segundo de peligro, una vida de “¡no lo puedo creer!”.
Karma y la muerte claramente estaban de vacaciones.
Si la suerte fuera un deporte, tendrían oro olímpico.
Ese escape merece aplausos… del universo entero.
Sobrevivir a lo imposible: nivel experto.
Airbags, reflejos y milagros incluidos.
Esto explica por qué vemos estos videos con la boca abierta.
La muerte falló… otra vez, y seguimos contando.