El karma no avisa… ¡llega antes que ellos!
Algunos conductores alcanzan su pico de estupidez en el peor momento.
Airbags trabajando horas extra, como siempre.
Un segundo de idiotez, una vida de “¡ay, no!”
El dashcam nunca miente… los conductores sí.
Ese giro estaba pidiendo desastre a gritos.
Algunos tratan la carretera como un set de películas de acción.
Karma instantáneo: 100, Ego: 0.
Los límites de velocidad son solo sugerencias… ignoradas por ellos.
Esto no es tráfico… es una clase magistral de “cómo no manejar”.