El destino gritando: “¡Frena, genio, frena!”
Ese auto no chocó, solo quiso abrazar a la física demasiado fuerte.
Plot twist: el cinturón fue el verdadero héroe de la historia.
La estupidez venía con turbo activado.
Spoiler: el GPS no decía “gire directo al desastre”.
Ese momento incómodo cuando el karma tiene mejor reflejo que tú.
Parece videojuego… hasta que la factura del taller llega.
La arrogancia al volante siempre pierde contra la gravedad.
Cuando crees que eres piloto de F1, pero tu coche piensa que eres payaso de circo.
La frase “no pasa nada” siempre es el inicio de un buen accidente.