Ese aterrizaje fue más duro que la vida adulta.
El piloto hizo un giro… digno de Fast & Furious versión aérea.
No era turbulencia, era la gravedad reclamando su turno.
Ese avión temblaba más que mi Wi-Fi en tormenta.
De “modo vacaciones” a “modo supervivencia” en segundos.
Cuando el manual dice “maniobra estándar” y el piloto lee “suerte”.
Ese aterrizaje no fue suave, fue un puñetazo al suelo.
El avión parecía montaña rusa, pero sin cinturón extra.
Spoiler: las aves tampoco entienden las reglas del aire.
La pista estaba allí… el drama también.