Ese volante no giraba, giraba la estupidez.
La ira al volante siempre termina en ira en la grúa.
Quiso intimidar, terminó coleccionando airbags.
La física le dio la bofetada que no le dio su mamá.
Ese choque fue patrocinado por el ego.
Cuando la estupidez acelera, los frenos solo miran.
El semáforo dijo rojo, su cerebro dijo “qué es eso”.
No fue karma, fue un correctivo express.
De conductor a payaso en menos de 3 segundos.
Ese adelantamiento le costó más que el auto.
Pensó que dominaba la calle, la calle lo dominó.
La estupidez a 200 km/h no tiene seguro.
Quiso dar miedo, terminó dando lástima.
Airbag: el verdadero protagonista de esta película.
El karma no usa sirena, pero siempre llega primero.
Ese pique fue tan corto como su paciencia.
Pensó que era Fast & Furious, resultó Fail & Furious.
En la carretera, el ego siempre paga peaje.
Ese choque fue una lección gratis de humildad.
Lo único que manejó bien fue su propia ruina.