La estupidez a 200 km/h siempre encuentra su destino.
Ese coche pensó que era Transformer… terminó en chatarra reciclada.
Cuando el ego pisa el acelerador, el karma pisa más fuerte.
La física: 1 – Los idiotas al volante: 0.
Ese adelantamiento fue patrocinado por la Darwin Awards.
Nada más rápido que un coche… excepto el karma con turbo.
Spoiler: los frenos no vienen incluidos con la arrogancia.
Ese giro fue tan malo que hasta Google Maps se rindió.
Cuando tu plan es “a lo loco”, el destino se ríe primero.
El cinturón protege del choque, pero no de la estupidez.