Ese no fue un choque, fue un tutorial de Darwin en vivo.
El karma no avisa, solo destruye parachoques.
De 0 a “llama a la grúa” en segundos.
Los frenos estaban de adorno, al parecer.
Querían acción de película, terminaron en cámara lenta al hospital.
Cada choque aquí es una carta de amor al seguro.
El auto voló, pero el cerebro nunca arrancó.
Karma versión turbo, sin intermitentes.
89 pruebas de que la estupidez no tiene límite de velocidad.
Ese choque fue patrocinado por “yo lo controlo, bro”.